diciembre 31, 2015

Ya nos conocemos demasiado

 Tanto me han hablado de lo misteriosa que eres, ay, mujer!.. Por mucho, que yo, este yo, por ocultar lo nuestro, jamás lo haya deslizado, y ni siquiera alertado, en ningún tipo de entredicho. No podría decir nadie que, alguna vez, háyase insinuado que, entre nosotros, hay cosas que nos suceden, que hay cosas que nos unen, porque hay cosas de lo nuestro, de lo que no, de lo que no debería hablarse.
Porque al verte siempre allí, al borde de mi cama, te quiero sólo mía, y jamás te deseé con otro! En estas palabras algunos recibirán lo mío como muestra de  egoísmo, pero serán más los que coincidirán que, si yo me quedo contigo, los demás podrán continuar con sus vidas más tranquilas, y que yo, al enrollarnos, evito que otros caigan en tus trampas y acepten lo que no podrían.
Tanto me has visto, y tanto te he dejado verme, que las veces que te he rechazado nunca fue porque no te qusiera, o porque no te respetara... Quizá fueron tus maneras, o puede que tus tiempos, sí, más que otra cosa, tus tiempos, los que por mi escasa voluntad, ante tu prepotencia, no logramos llegar a algún acuerdo.
Pero aún te veo todas las noches en mi cama, esperando que yo deje de esperarte, y que te invite a meterte entre mis sábanas, y hacer lo que siempre sabemos has tramado. Y sería la primera vez que nos amemos, pero también sabiendo que no se volvería a repetir el acto, porque después, de mí, no quedaría nada, y una vez tuyo, no volvería a ser el que yo soy.
Ya sé, que existieron muchos besos, y que hemos cruzado alguna vez los protocolos, pero sabiendo lo que yo podría darte al amarte, tengo a veces una sensación que no es de miedo. Es la prudencia, la que me pide que cuando lo que deberá suceder finalmente suceda, sea con exquisitez. Y con la pasión que me haga tuyo, también quisiera, pidiéndote que, en ese instante orgiástico donde yo te dé la bienvenida, y tú vengas por mi despedida, también sentir, por igual, que yo, peligrosa dama, te hice un poco mía.
Como dijera Luis Eduardo, ¡ay, muerte de mi vida!

Split, MMXV
Tin Botanic

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