septiembre 16, 2013

Se nos había prometido el mundo…



Se nos prometió el mundo
…y nuestra dignidad.

Nuestros corazones flamearon,
con el sueño de construir la patria nueva,
la patria en libertad;
la que todos anhelábamos…:
con cánticos triunfales, con horizontes grandiosos,
en la selva, los montes y los valles.

 ¿ En dónde  se ha quedado “el horizonte”?:
En la cerca y el temor,
en el silencio y el dolor…
¿ quienes son pues, los que ahora nos persiguen?

Ahora que podemos ver,
 su fanfarrón júbilo de gloria,
 Ustedes que cambian de vez en cuando
y de cuando en vez…
…  siempre.. eso sí,
al son de lo ya determinado.

Díganme, ustedes:

Cuando están, frente a frente y con la mirada fija,
ustedes que,  eligieron arrasar otras vidas,
por perpetuar las suyas.

Ustedes que se ganan simpatías
en escenarios de espejismos, de cámaras, luces y acción;
 en escenarios de la ofensa, la mentira y la traición.

¡¿Dónde está, nuestra patria prometida?!
 ¡¿Dónde está, la muerta tiranía?!

Ustedes que ven, a sus hermanos acosados y encerrados,
ustedes que ven a la naturaleza agonizante y moribunda.
Ustedes, hijos de la Patria… y de la Tierra.
¿Ven acaso, su mundo enriquecido?

¿Podrán su júbilo y su cantar jilguero silenciar,
 el lamento de una vida en agonía?

Pero para entenderlos,
no hace falta tanta sabiduría o erudición:
¡ es ilícito dudar!!!.... pues cualquiera que dude…   
a la cárcel o al paredón.

 Se nos agotó el llanto… Patria grande, Patria altiva.
¡En tu corona de espinas
de nuestro criminal encierro,
el dolor sangriento,
perseguirá sus días!

Y cuando el sabor de su derrota llegue,
Y cuando su omnipotencia se convierta en agonía.
Los antiguos dioses y la Vida,
más fuertes volverán de su destierro.

 Como epílogo, escrito estará:
“hubo una vez un escultor y hubo un gentío,
y ese escultor les enseñó el rencor, el odio y el desvío.
 gente gentil, gente gentío,…”

Más, cada vez que uno de nosotros perdamos libertad,
habrá alguien que proclame la igualdad.
Y cada vez que uno de ustedes,
 se nieguen a atropellar, a mentir o a torturar…
volveremos a cantar,
lo que la Madre Tierra,
nos ha enseñado a respetar.

Ahora Su majestad, se va quedando en soledad
Y su doble lengua, como siempre será,
 su mayor debilidad:
“Mano dura y prohibido olvidar”.
Sin pensar que, en algún momento,
su día llegará.

La barricada, desapareció
 la sensación de náusea, se perdió.

Alma alegre y sin fronteras
alma infinita… alma en libertad

(Los que queremos un mundo sin odio,
y un mundo de paz
Debemos mirarnos muy adentro y  tratar
de que el mundo nuevo,
 sea un mundo bueno
donde nuestros hijos,
puedan habitar.)

 Juan Diego Vivanco Vieira

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