marzo 28, 2013

Naciste Señor en la noche de Belén Efrata  –la más pequeña entre los clanes de Judá- para encender la luz de Israel  a todo el mundo. Siendo Rey de Reyes solo entre los animales hallaste cobijo y calor en el pesebre oloroso a pensó y estiércol. Eras el Mesías prometido pero los hombres de tu tiempo se mofaron y te escarnecieron. Eras el agua de vida y la mujer samaritana no te quiso convidar de su cántaro. Eras el libertador de tu pueblo y te privaron de la libertad. Eras el Hijo de Dios y los sacerdotes rasgaron sus vestiduras. Eras la Verdad y testigos mentirosos te acusaron. Eras el Maestro pero aprendiste todos los sufrimientos y dolores. Eras el León de Judá y abofetearon tu rostro. Eras el Príncipe de Paz y fuiste presa de los violentos. Eras el Hijo de David y lavaste los pies de los doce. Eras la Estrella de la Mañana y en el monte Calvario –también llamado “de la calavera” las tinieblas cubrieron toda la tierra. Eras la Vida y te mataron en una cruz”.
Jorge Castañeda

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