octubre 11, 2012

Furia fruncida sin agravar tu bravura

Tal vez, yo lo podía haber dicho, o quizá en algo intuir
Que cuando tus ojos me esperaron en el descanso del bar
Había un mar de vibraciones atentas al poco desgaste
Que había en mi pantalón a la altura de las rodillas 
Por no estar acostumbrado a mendigar un beso
Ni a pedir perdón por algún mío cualquier exceso. 

Sin embargo, sin que me fuera en nada a importar,
Acabé burlándome del hombre que se burlaba del que
Acababa como ahora ante vos éste hace lo que yo decía
Tan sólo los que perdían el orgullo eran capaces de tal
Crimen personal de cometer por pedido tan implícito
De una mujer que uno ama sin querer saber el porqué. 

Destruyendo mi ego en la creencia de sólo buscarte
Si logro ser en algún momento de tu vida el que destruya
Cualquiera de tus más monstruosas monotonías, 
Construyendo la identidad que pueda hacerte creer 
Que soy yo el hombre que desde que despertaste mujer
Soñaste que finalmente con ojos que besándote llegara. 

Puede que ahora, de buena vez, hayas visto que ya sé
Esquivar las trampas que con tu furia me arrojes, 
Y soportar los golpes que por necio digas que gané, 
Si tras de por todo te encuentro en la noche dormida 
Ante mí por querida, y porque también en tus rodillas 
Hay marcas de haberme comenzado -yo feliz- a querer. 


Tierras de Adrogué
T i n

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