junio 08, 2012

El otro hijo del Che

Ernesto Guevara y sus encuentros con el amor no fueron muchos, pero sí los necesarios para que con su aporte al milagro se concibieran seis hijos, incluyendo aquel, fruto de su relación extra marital.
Desconocen los historiadores y biógrafos del Che, que existe en este mundo un niño más hijo de Guevara.
Deberá destacarse que este pequeño ha sido bendecido en la cuna de su propia familia, pero reconoce en el Che a su padre adoptivo, casi propio, a quien Guevara guía incesantemente desde una nube de humo con sabor a puro.
Ese niño, transformado en hombre joven no sostiene rasgos físicos que pudieran acreditársele en apariencia de espejo al Che, salvo por algunas otras similitudes: la de ser de la misma patria, jugador de rugby, degustar puros o vestir ocasionalmente camisa verde oliva, color de revolución.
Un análisis de sangre recientemente efectuado al joven, ha dejado pasmados a acreditados cientistas por el match de su ADN con aquel del revolucionario. Su sangre es netamente revolucionaria donde el camino y la aventura continuamente lo siguen llamando. Otros análisis efectuados al joven demuestran su filiación a Guevara. Posee una soltura envidiable, es irónico y diserta con elocuencia sobre literatura, filosofía y tiene como gran amante una mujer llamada Poesía, tal cual el Che.
En numerosas oportunidades, ha desafiado en juego de pulseada a la muerte e intentado sido callar por exponer y defender a la verdad, y por el costo que también le generan su intelecto y orientación política.
A diferencia de su padre adoptivo baila un poco mejor y reconoce piezas de tango, y busca incansablemente en todas las mujeres aquella que llegue a ser la suya, o como lobo estepario, que a veces es, quizás sea un hombre un poco difícil ya que ninguna se queda a su lado. Incondicional en circunstancia intemporal, sí, quien te escribe estas líneas, pero quien quiere dejar de serlo por estar entre tus brazos, entre tus besos y entre tus cosas, y para que sólo tomes mi corazón, que ya es tuyo.
Un hombre joven que transcurre por senderos de soledad, al igual que el Che ha unido continentes y navegado mares, ha desayunado tazas de amargura, se ha tapado con edredón de lágrimas y ha sido marginal. Un hombre fiel a su destino, con calma y tranquilidad para resolver situaciones pero atormentado por tantas injusticias y ávido de iniciar su propia revolución. Un revolucionario con lanza y escudo de Quijote y con palabras bíblicas, le bastan para enfrentar al adversario. 
El otro hijo del Che, quien por su accionar en esta vida llegará también muy lejos, el otro hijo del Che... a quien yo quiero.
Ana

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