julio 27, 2011

Cuando el mundo no te quiere

Yo sólo quería cruzar la frontera, conseguir trabajo, y poder ayudar a mi vieja embarazada. Y si pudiera un poco más, a mi santa madre tan golpeada. Ningún niño fresa sabrá jamás lo que ha sido ese cruce… Por poco me matan los gringos. Esos “green go” de antes se convirtieron en “green come”, pero ya no estoy hablando de soldados sino de su dinero, que no son cosas tan distintas… Lavaderos de coches, comidas rápidas, también el contrabando. Lo que fuera que pudiera hacer estaba siempre bien. Hay que saber cuidarse de la policía, y no es cosa fácil con esta cara latina…. Cuando mi viejita me envió la fotografía de mi hijo fue el día más feliz y más triste de mi vida; nunca me sentí tan importante y nunca me sentí tan desgraciado. Porque no sabía cuándo los volvería a ver o lo que es no tener padre. Esa foto no me la podrán quitar de mi memoria, aún muerto... Con todo lo que me han hecho no les odio, si tal vez, si pudiera comunicarme con ellos, me pasaría a su bando. Pero me van a reventar como a un sapo. ¿Quién fui el hijo de la chingada que me metió en el cuerpo de marines? ¿En qué puta mierda estaba pensando para terminar en un país que aún no sé si termina con la letra Q o la letra K? Tampoco nadie aquí, ni los que me mandaron, saben escribir bien mi nombre… No tengo miedo. No soy valiente. Perdón mi vieja y mi hijito, perdón mi santa madre, pero es que todo, y mi puta vida, ya no me importa una mierda…


-¡Hazlo maricón!

Por estos días puede verse una filmación de los últimos instantes de su vida en la Red. Allí está él, de rodillas, maniatado, y se le escucha balbucear rodeado de varios hombres armados. Uno de ellos, con una espada curva le corta la cabeza. La cámara enfoca los ojos del mexicano en el preciso instante en que es ejecutado. No parece significarle a él que eso representará a la muerte.

Split 2011
Avgvstinvs Eliyahu

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