junio 21, 2011

Desde tu puerto

A Raúl González Tuñón


Y yo que siempre me hallé viajando, porque nunca supuse petrificarme en algún sitio, cada vez que abandonaba un lugar, lo sentía desaparecido, porque ya dejaba de estar en mí y yo en él.

Cuando esto acontecía, Raúl, te recordaba diciendo que habías conocido un puerto y, que por ello, para vos quedaba muerto.

La diferencia en mí, quizá, es que yo no lo veía morir como vos sí sentías que moría en tus ojos; para mí era como cuando imaginaste disparar a la Tierra desde aquella luna, porque creo que soy yo quien mato a mis puertos.

La destreza surgirá cuando, tal como vos supiste hacer, logre dejarlos morir en ese mundo en el que viven para eternizarlos por siempre en el de mis letras, que es tan tuyo como mío.

Está claro, Raúl, que nuestro puerto literario sólo ve zarpar, como lo has hecho, a quienes buscan asesinar a la ignorancia fijando el rumbo de tu arte, de la poesía que es mágica sabiduría.

Cuando deba zarpar a la lejanía, sé que no te oiré en el puerto diciéndome adiós y buena suerte, pero qué puede importarme eso, si sé que estarás esperando allá en el mar, más allá.

Avgvstinvs Eliyahu

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