mayo 21, 2011

Ya lo sabemos…

Que recibo diariamente unos setenta correos con insultos y otros setenta comentarios sucios en mi página. Que intentan herirme con mensajes de texto en mis líneas telefónicas, o que gozan llamándome para despertarme en la noche con un grito indescifrable.
         Por suerte existe la manera de eliminar y bloquear esos ataques, aún antes de leerlos. Por suerte, no todos los números son públicos y existe la posibilidad de apagar los equipos cuando uno lo desea. Por suerte, aunque en menor número, recibo mensajes más extensos, más verdaderos, y que me recuerdan que hay otra gente, la que vale la pena por todo lo sucedido, y aún más.
         Ahora bien, dirán entonces los que me tienen por su enemigo, por qué escribo a modo de defensa, y yo les digo: que no les odio porque no soy como ustedes y, por cristiano convencido, yo les deseo una vida un poco más feliz.
         La agresión no es libertad de expresión, y el diálogo es una cosa que cuando la encuentren descubrirán que la vida no es tan limitada y que, con buena voluntad y buenos deseos, toda circunstancia puede enriquecerse.
Besos y abrazos
Split, 2011
Avgvstinvs Eliyahu

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