mayo 26, 2011

Sagrada Familia

Lo cierto es que nunca he asociado muy bien la idea del pesebre o la cruz con los inmensos templos que se construyen para adorar a Dios. Entiendo que no existiría un tamaño ideal como para satisfacerlo y también que los gestos suelen ser siempre más imperceptibles.

Paseando por Barcelona me sentí muy entusiasmado por ingresar en una construcción que sólo un genio como Antoni Gaudí podría concebir: La Sagrada Familia. En eso advierto que para quienes pretenden rezar, o bien apreciar una belleza estética que es orgullo catalán, se debe pagar, y no a voluntad.

¿Cuánto vale un padrenuestro? ¿Y el perdón de los pecados? Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen… ¿se debe perdonar hacer negocios en nombre del Señor?

El genio de Gaudí está siendo insultado, pero usándolo a él, se lo insulta a quien inspiró su genialidad, Dios.
Barcelona, 2008
Avgvstinvs Eliyahu

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