mayo 17, 2011

Marchitándose tu rastro

Se va extinguiendo tu contradictorio recuerdo, que con vida engañaba tu ausencia, haciéndome conocer en mí la inocencia de querer encontrarte en mi lugar cuando no puedo.

Si el sentimiento dictamina nuestra historia, el mío es que si tu planta muere será inútil que yo espere más tiempo. Si se marchita tu rastro; quiero guardarte profundamente en mi memoria.

Has dejado que vea la vida morir, con tu planta que sentía mía haciéndola nuestra, o fue por querer dejar una última muestra, que por no haberles regado en abundancia ocasioné que lo nuestro resultara tan débil seguir.

Volvería la primavera para esos locos y verían un nuevo florecer, si tan sólo ambos pudieran vencer el orgullo de sus palabras invernales que sólo incitan al otoño los deje caer.

¡Aquellos corazones caprichosos que niegan el amor que han sentido pocos!


Príncipe de Albanta

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