mayo 25, 2011

Hay veces que la mirada

Hay veces que la mirada
fatigada de sed
se consume entre los dedos
motivando palabras
en sus labios
Va vigilando
como cae la escarcha
sobre la hiedra inmortal y rugiente
invadiendo los balcones
hablándole a los cipreses
y en algún forcejeo
retirando el sol
tranquilo y reverente
hacia el placer de los frutos
en el refugio otoñal
de un lenguaje tibio rojizo
¡toma las manos para asirse!
¡después de tantos siglos!
¡después de tantos muertos!
y calienta brotes mojados
de moléculas profundas
el vegetal suspende el vientre
sobre la tierra
escarlata y sufrida
la voz húmeda
se prolonga a la hora virginal
en que la luz fecundiza
la silueta de los ojos
mientras los muros
pastorean el campo guardián
como un reflejo
la esperanza es cómplice
y la gratitud su aliada. 

Susana Roberts

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