mayo 22, 2011

Aislado en la Isla

La desesperanza me mostraba
sus pechos obscenos
queriéndome dar ese placer
de leche envenenada por la muerte.

Bastaron unos besos de la isla verde,
una hermandad de la poesía elevada
y esas que tengo bien grandes
firmes en el afán de penetrar al mundo.

Tendré una vida
y aún no será mi vida,
pero viviendo otras vidas
llegará el día que tenga la mía…


Dublin
Avgvstinvs Eliyahu

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