abril 18, 2011

Sonámbulos del Imperio Austrohúngaro

Pesadillas de reminiscencia aymara
A mi queridísima y bellísima Croacia
La cual ha nutrido a mi sangre
Y me ha dado la posibilidad de vivir bajo su cielo.

A los pueblos originarios de América
Por haber nacido y crecido en sus tierras, ahora nuestras,
Sintiéndolos en el corazón como mis hermanos.

“Responsabilidad es aceptar estoicamente
las consecuencias de nuestras decisiones”.
Adentrándose

Parece ficción; quizá mejor si lo fuera. Tiene dolor real; tal vez no debió haber sucedido. Así opinan, y en distintas lenguas, lo que unos aseguran desmintiendo lo que afirman otros. Se acusan en aleteo histriónico, cual político, los del ala de izquierda y los del ala de derecha. Pero el pueblo es el corazón del ave que desea su libertad, que sin coordinación de su cuerpo tendrá por siempre torpe el vuelo. Se enfrentan en revanchismo geográfico, cual racial, los de Europa con los de América. Entristeciendo y embelleciendo, artesanal y cínicamente, ese vacío nunca lleno desde que no ha sido el fin de la historia, y que permanece atormentándonos por aún estar perdidos cuando nos aventuramos en declararnos evolucionados o involucionados. Todo sigue igual, poco habrá cambiado, si los discursos son parecidos a los anteriores y los personajes no difieren, confundidos, soñando enfrentarse a muerte y deseando quitarle la vida al enemigo. Se atacan por supuesta legítima defensa.
Porque la política tiene sus trampas, es curioso ver cómo surgen líderes entre los del pueblo reivindicando sus necesidades y, luego en el poder, parecieran obligados a la traición, como si transformados en poder dejaran de ser pueblo. Por otra parte, los grandes poderes políticos y económicos del globo, en un suicidio de principios, financian grupos armados para atacar a otros poderes, constituidos iguales a los de ellos, desvirtuándolo todo.
Dos personajes muy complejos en este capítulo del devenir de la historia -o de la repetición de sus pretextos- se han vuelto a enfrentar, como por enésima vez en un mismo y extenso texto del tiempo. Y no tengo por intención en este caso aliarme con unos o con otros, para hacer prevalecer la verdad de un bando por sobre las demás gentes. Porque ambos tienen algo que admiro, que es el ser consecuente con su accionar. Pero evidentemente, los dos se han equivocado por haber tenido que invitar a la muerte a escena. Intento la casi inalcanzable imparcialidad, más cuando mi subjetividad o inclinaciones quizá ya sean conocidas.
Evo Morales es el presidente de Bolivia, el primer descendiente de los pueblos originarios en llegar al poder, y es de imaginar que no habrá de sentirse cómodo ocupando el lugar desde donde generaciones de los suyos sufrieron todo tipo de vejaciones. No ha tenido que hacer mucho para ganarse un sinnúmero de enemigos. Sus grandes aliados son los más representativos gobiernos populares –los reales- de Latinoamérica.
Eduardo Rózsa Flores es un soldado húngaro-boliviano que luchó por la Independencia de Croacia a finales del siglo XX. Con inquietudes artísticas, y siempre deseoso por participar del concierto de la historia, se embarcó en una nueva aventura en su vida sin saber el final trágico que le esperaba, porque terminó siendo ejecutado en la tierra en que nació y que creyó que liberaría de los fantasmas que a él le acosaban.
          Los hechos son reales y ocurrieron en abril de MMVIII. Durante una agudísima crisis política boliviana un grupo de poder quería separa la región liderada por Santa Cruz de la Sierra de esa otra cabeza principal situada en La Paz. Una de las hipótesis –porque no hay nada demasiado esclarecido- es que Eduardo y sus soldados, de varias nacionalidades, buscaban asesinar a Evo para lograr la anarquía y posterior separación del país; o quizá defender tan sólo la región a la que representaban, Santa Cruz, si las fuerzas de La Paz avanzaban sobre ellos. Pero Evo, al descubrir la maniobra y la ubicación de aquellos ordena ir por ellos, y es ahí cuando todo el Grupo de Eduardo es ejecutado decididamente en el hotel donde se encontraban, sin saberse si así fue la orden o si fue otra maniobra de aquellos que juegan con la suerte de los pueblos queriendo generar rencor. Porque tanto si ocurría la muerte de Evo, o como sí sucedió con la ejecución de Eduardo, resultaba casi igual para los intereses de quienes buscaban una guerra civil para la prosecución de la separación de los ya fragmentados pueblos de la Nación Latinoamericana.
         Al día de la fecha no estalló esa guerra civil, gracias a Dios, pero tampoco se han esclarecido fehacientemente los hechos, ni calmados quedaron los ánimos. Pero para esta tarea de dilucidar los acontecimientos quiero presentar como fuente histórica una entrevista que mantuvieron Evo y Eduardo en la ciudad de Rosario, antes que se echaran a escribir las crónicas de la historia, largos meses previos.
El encuentro se dio en aquella bellísima Ciudad de Rosario a orillas del Río Paraná porque los dos personajes habían querido conocer el lugar de nacimiento de un hombre que ambos admiraban, el Che Guevara. En esa placita que está frente a la casa natal del héroe de la Revolución Cubana, Eduardo lo divisó a Evo entre su comitiva y se le acercó presentándose como boliviano partícipe de la gesta de los pueblos que buscan la libertad y la independencia, como lo fuera su actuación en Croacia. De esa manera le comentó su intención de intercambiar unas palabras en privado para un proyecto periodístico. Si bien no hay detalles mayores sobre cómo fueron los acontecimientos, y muchos no logran encontrar pruebas coincidentes del paso de dichos personajes por esa ciudad argentina, en mis días por Budapest, investigando los hechos, un colega escritor que pidió conservar el anonimato, interesado en lo mismo que yo, me pidió que desgravase esa supuesta entrevista grabada en cassette.  Lo recibió en el buzón de su casa en un sobre que tenía escrito sólo el nombre de Eduardo meses antes que este fuera para Suramérica. Por ser mi lengua el idioma español nos encontramos en un café cerca de la Plaza de los Héroes para intentar la desgravación. Realmente las voces se oían muy mal, y poco ayudaba el bullicio del café árabe donde nos encontrábamos. Me fue imposible poder precisar si las voces correspondían o no a las de Evo y Eduardo, pero con esfuerzo sí logré realizar el trabajo.
Si son o no ellos los protagonistas de esta entrevista que presentaré a continuación, donde nunca se llaman por sus nombres, y si fue en Rosario o tampoco fue allí el encuentro, ya que jamás se la menciona, es poco lo que puedo decir para esclarecer con rigor histórico el asunto. Pero si nos tomamos el atrevimiento de escuchar estas voces como probables fuentes difusas de los hechos podrían ayudarnos a comprender los acontecimientos. Porque en definitiva, y como he dicho en un principio, la historia pareciera cíclica y  siempre inconclusa, y estas voces fantasmagóricas bien podrían representar, aunque teatralmente si no fueran ciertas, las de Evo y Eduardo, reunidos para celebrar la muerte.
Zagreb, 2010
Avgvstinvs Eliyahu

La Entrevista

Nota del Autor: respondiendo a fines prácticos utilizaré, aún si poder corroborar la identidad de las voces, los nombres de los protagonistas históricos. Por ello, cuando habla el entrevistador diré Eduardo y cuando responda el entrevistado diré Evo. Otra cosa más, tal como la entrevista está muy entrecortada y muchos pasajes son imposibles de comprender, la dividí en tres capítulos por cada vez que tras un corte hubiera cambio temático. En cuanto no pude descifrar lo que se decía utilicé los signos de interrogación enfrentados (¿?).

Mi voz: Ciudad de Budapest, septiembre de 2009 en un café frente a la Plaza de los Héroes. Me encuentro aquí por pedido de un colega escritor de este país, Péter, y también por interés mío, para intentar desgravar una supuesta entrevista que le hiciera Eduardo a Evo en la ciudad argentina de Rosario sin que pueda precisarse la fecha… Very good, and now we can start with…

De los personajes

Evo: Qué bello está el río, ¿verdad? Una ciudad siempre querrá estar cerca del río pero, ¿se puede imaginarse a un río buscando a una ciudad? Las leyes de la naturaleza lo rigen todo… Nos sentaremos aquí, al lado de la ventana, así podremos ayudar a nuestras palabras con el curso del agua contemplada.
Eduardo: También a mí me gusta contemplar los ríos y son tantos los que vi en mi vida que siento que se llevaron muchas vidas mías.
Evo: ¿Cómo están los ríos en Europa?
Eduardo: Tienen más sangre en su historia que los de América…
Evo: Eso no lo sé, quizá no le sepa nadie. Porque millones de nuestros hermanos han muerto cuando vinieron aquellos celebrando el encuentro de razas, la conquista de una raza por otra.
Eduardo: Tampoco se podía esperar que resultaran buenos al llegar a América después de siglos de experiencias en guerras por toda Europa. Pero tampoco podemos negar que en América los pueblos estaban algo corrompidos, porque si no, cómo puede ser que no hayan resistido.
Evo: Para resistir ante un sentimiento de odio al hombre (¿?)… amor al oro tan desconocido por nosotros…

Sueños y realidades

Evo: (¿?)… estoy intentando realizar el esfuerzo de mi gente finalmente en la oportunidad de ser yo quien pueda llevar a cabo el sueño de tantos siglos. Porque si he luchado mi vida toda para poder contribuir con el cambio de tantas situaciones agravantes, cuánto más ahora quiero depositar mi esfuerzo en poder transformar positivamente el futuro.
Eduardo: Yo también tengo el sueño de poder hacer algo por la tierra en la que nací. Nunca perdí mi anhelo de poder hacer algo, ¿se entiende?, por la tierra en la que uno nació. Por más que haya vivido en muchas otras patrias y hasta arriesgado mi vida por otras causas alguna razón habrá por la cual yo nací en un lugar determinado. ¿Usted está dispuesto a morir por su país?
Evo: Desde el momento mismo en que uno asume responsabilidades serias, por supuesto, uno sabe que hay gentes que le quieren matar en cuanto uno va teniendo mayor protagonismo. Pero, como yo he dicho en muchas ocasiones, por mi pueblo estoy dispuesto a hacer mi sacrificio, el sacrificio que sea necesario.
Eduardo: Yo a la muerte no le tengo miedo. Después de haber estado con ella en tantos teatros diferentes ya no creo que pueda asustarme. La verdad que me duele más los momentos en los que vi a un camarada caído que lo que podría imaginar que se siente cuando es la propia muerte la que duele. Pero volviendo al tema de poder hacer algo (¿?)…
Evo: Hay muchos gobiernos de la región que nos apoyan. Algunos gobiernos son auténticos y solidarios con nosotros. Otros nos apoyan aunque con palabras y no con hechos, pero yo me preocupo por aquellos en los que sí puedo confiar.
Eduardo: Yo he tenido como respaldo al Imperio del Norte cuando luché en los Balcanes y no sé cómo sería tenerlos en frente. No digo que hay que tenerles miedo, pero enfrentarlos abiertamente puede resultar muy peligroso.
Evo: Nosotros no enfrentamos abiertamente a nadie. Bueno, sí hacemos las cosas abiertamente y si haciendo nuestras cosas ellos lo ven como un enfrentamiento entonces sí que se sientan enfrentados abiertamente. Pero nosotros no buscamos el conflicto, sino resolver nuestros conflictos con nuestras propias ideas que vamos madurando con la experiencia de mi pueblo y con la experiencia que nos da tener poder de decisión por primera vez después de tantos siglos.
Eduardo: ¿Pero no cree que la gente está harta de mentiras o de líderes que no saben resolver los problemas de toda la gente?
Evo: El cambio que nosotros proponemos no es una idea verticalista que se impone por sobre las demás. Nosotros estamos proponiendo, estamos más bien pidiendo, que el pueblo en su conjunto aporte soluciones para que todos juntos podamos vivir mejor.
Eduardo: Yo soy un hombre de acción y transformación constante. De constante movimiento ha sido mi vida y es mi accionar. El poder nunca me ha gustado mucho porque yo soy soldado y me gusta pelear por las cosas en las que creo con mis propias manos, con mi propia acción en la lucha. Pero no le estoy amenazando por tener poder en este momento, porque todos queremos que le salgan bien las cosas como líder. Porque yo, si le atacan los del norte, puedo organizarle una buena defensa de todo el país y preparar al pueblo para la lucha.
Evo: Yo le reitero que nosotros no estamos buscando la confrontación con nadie sino que lo que queremos es la conciliación y poder mirar un futuro nuevo para nosotros. No queremos violencia y muchos como ustedes que quieren acelerar las cosas les pedimos que tengan paciencia y que confíen un poco más en nosotros.
Eduardo: Si las circunstancias cambiaran yo le voy a dar una manera para contactarme. Porque me volveré a Europa a seguir otros acontecimientos pero de ser necesario puedo regresar pronto para esta región del mundo y aportar mi experiencia profesional demostrada, con eso de (¿?)…
Evo: La paciencia del pueblo es lo que cuidamos (¿?)…

Premoniciones de un destino

Eduardo: Insistirle que aquí va a haber que hacer muchos más cambios y con menor tiempo. Acá los intereses de uno y otro grupo están irreconciliables y estarán cada vez peor. ¿Acaso va a esperar que comiencen con las intervenciones?
Evo: El pueblo mismo frenará cualquier intervención extranjera.
Eduardo: ¿Pero el apoyo directo de otros países no es también una intervención extranjera?
Evo: Los pueblos hermanos no pueden considerarse una intervención extranjera. Y si finalmente intervienen los imperialistas y neocolonialistas serán repelidos con la fuerza de un pueblo en pie de lucha.
Eduardo: Todo enemigo del gobierno es un blanco, como todo poder es un blanco para los que quieren el cambio a su manera.
Evo: Pero nosotros no profesamos la dinámica de la violencia.
Eduardo: Pero el gobierno tiene que desplegar su fuerza para prevalecer sus ideas cuando hay tantos grupos disidentes internos.
Evo: El gobierno, sepa, hará lo que las circunstancias le aconsejen. No iremos para atrás después de tanto esfuerzo.
Eduardo: Sólo respeto a aquellos que murieron o arriesgaron su vida para alcanzar sus objetivos. Si se mantiene firme se ganará mi respeto, el de un hombre que no le tiene miedo a morir cuando sabe cuál es su objetivo...
Evo: Pero tratemos que nadie muera (¿?)…  Tristemente (¿?)… Lo que debemos hacer es fortalecernos en nuestras ideas y resolverlas entre todos, en el pueblo en su conjunto.
Eduardo: (¿?)… Unos cuantos van a morir. El norte intervendrá o yo tendré que defender lo que yo defiendo o lo que otros no defienden (¿?)…

Grabación final

Mi voz: En la Ciudad de Madrid. Prosiguiendo con la investigación. Apuntando una última información recibida por una fuente tan nueva como desconocida. Organizando papeles… (Se oye que alguien golpea la puerta. Mis pasos aproximándose. Se abre la puerta. Dos disparos. Pasos que huyen. Un estertor próximo al grabador como último comentario y como conclusión del relato).
 ¿Quién murió y quién entonces escribió esto?
Madrid 2010
Avgvstinvs Eliyahu 

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