abril 09, 2011

Patitas de atletas

Por las madrugadas me gusta despertarme para ir a correr. Y nada más placentero si puedo hacerlo en compañía. Algunas veces cuento con algún amigo que se atreve, junto a mí, a practicar este deporte tan temprano. Pero con quienes siempre sé que cuento son con Kaya y Brenda, dos perras grandotas; una hija, que es Kaya, y la otra mamá, que es Brenda.

En el trayecto de la ida son ellas las que me aventajan, pero luego al regresar, soy yo el que conservo mejor el aire y les hago notar que el paseo se le parece más a un entrenamiento que a jugar. Luego de darles agua, y mientras yo tomo un vaso de leche antes de prepararme unos mates, ellas se disponen, muy cansadas, a dormir un poco más.

Lo curioso es ver, que los días posteriores a las carreras que emprendemos juntos, mientras duermen una siestita de costado, una al lado de la otra, van moviendo las patitas como si en los sueños continuaran corriendo. Entonces, al despertarse, vuelvo a darles agua por si estuvieran muy cansadas después de correr en sus sueños.

Un amigo que me visitaba una tarde, y tras ver a las dos perras en tan buena forma, me preguntó si ellas corrían conmigo todas las madrugadas. Al responderle que corríamos los tres una vez al día, las perras, escuchándome, comenzaron a ladrar en protesta. No demoré mucho en darme cuenta que, según ellas, corrían más de una vez. Porque una vez era despiertas conmigo, y la otra era mientras dormían. Entonces, volví a contestarle a mi amigo, corrigiéndome, para decirle que yo corría una sola vez y que las perras dos veces al día. Y lo extraño es que volvieron ellas a ladrar por reclamar ante algo que yo decía mal. Entonces, con mucha alegría, le dije a mi amigo, muy seguro de mis palabras, que en esta casa salimos a correr las perras y yo dos veces al día. Fue así como no volvieron a ladrar, y fue así que comprendí que, Kaya y Brenda, corren conmigo por la madrugada, y que yo corro con ellas cuando mientras duermen vuelven a entrenar.

Gubbio, 2010
Avgvstinvs Eliyahu

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muy dulce

Jota dijo...

Recuerdo que me contaste la anécdota de las patitas de atletas.