marzo 31, 2011

Tirso de Molina

-Perdone, camarero, pero podría agregarle algo fuerte al café. Pero a escondidas, que no voy con mucho dinero.
-Tranquilo, compañero, y aquí va, que para algo soy el dueño, y desde acá también sé de esos males que nos pegan pasajeros.
-En algo resulto afortunado, porque en toda la ciudad, caigo en una cantina con gente que comprende porque quiere comprender.
-Uno debe saber qué significa recibimiento ya que, aunque parezca contrariar la palabra, no significa otra cosa que entregar.
-Pues, hombre, que aunque yo no puedo, invítese a una copa y siéntese un breve tiempo conmigo, que no queda más que imaginar que soy yo el que le paga el trago para sentir que todo va bien.
-Usted ya ha pagado la primera, dígase, y por mi cuenta correrá una primera segunda.
-Aquí ya se fueron rondas de otra especie y ya podremos contar como amigos por miles.
-Por allí no hay mucho dinero y por acá no abundan clientes. Pero en esta desgracia podremos sentirnos afortunados por poder compartir alguna copa y así encarnar nosotros las tantas bellas amistades que desaparecieron sin que las hayamos perdido…
-Por ellos en nosotros, a su salud levanto mi copa…
Hvar, 2010
Avgvstinvs Eliyahu

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