marzo 15, 2011

De la vocación

En esta ocasión me encontraba en el Ejército. Quería ser paracaidista militar, y defender a mi tierra, una y otra vez atacada por los Imperios del Norte. El fusil o la pluma. Luchar con mi cuerpo atlético o dedicarme a estudiar las maneras de desenmascarar a la mentira y escribir verdades. Sacrificarse por los demás en carne propia, o participar en el heroísmo de la lucha silenciosa, del intento de concientización por otros medios intelectuales.

Dejé el fusil y un libro debajo de mi cama. Era tarde por la noche y nos despertaríamos, como se acostumbra en esa Institución, por la madrugada. En mí debatían todos mis fantasmas, voces de ensueño y temerosas, quejidos de héroes y reflexiones pacifistas.

Son pocas las veces que estoy en un sitio al que siento que le pertenezco, o que estoy rodeado de un grupo humano con el que me identifico acabadamente. Pero siempre creo por deber estar entre los demás, no auto-marginarme, e intentar siempre ser útil al resto, brindar mi aporte, buscando ser uno más. Pocas veces espero algo de los demás, pero desde siempre he sentido que está bien que los demás me exijan a que yo haga algo por ellos. Porque mis preocupaciones podrán ser otras, y porque mis sueños podrán ser más universales, me cuesta comprender muchas veces el sinfín de asuntos tan particulares que acosan a muchos. Mientras me preocupo por lo desconocido y lo lejano, me cuesta comprender lo ya categorizado o cercano. Pero nunca jamás me olvido o desentiendo de mi destino humanizado.

Me dije a mí mismo: que el sueño me sugiera qué hacer por la mañana.

Así fue que soñé que me encontraba en una playa cálida frente a un bello mar. Estaba con unas prendas sueltas y en un blanco limpísimo. Me hallaba escribiendo, encarnando a un yo futuro. Los pasos de mi yo presente queriendo indagar aún más en ese personaje mío del futuro se fueron acercando. Mi yo del mañana lo recibió con una sonrisa y continuó luego escribiendo ignorando mi presencia.

Me desperté tranquilo, hablé con el jefe de mi pelotón, y luego me fui de esa academia militar.

Gubbio, 2010
Avgvstinvs Eliyahu

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