febrero 13, 2011

El andar caballeresco de Don Durito

Café inconcluso entre cuates de la selva
Al pueblo mexicano
Como baluarte de la identidad latinoamericana
y como frontera cultural ante el imperialismo.

Al Subcomandante Marcos
Quien lucha con la palabra surgida
En la defensa ejemplar de los pueblos originarios.

 “Una flor no puede dejar de ser lo que es,
ni transformarse en otra cosa;
o bien florece o le quedará nomás que marchitarse”.
Adentrándose

Las veces que he ido a México soñé con su encuentro. Las veces que estudiaba acontecimientos románticos del pasado se fijaba mi intuición en el presente del sur mexicano. 
         En esa región selvática un supuesto profesor de filosofía se alzó en armas el 1 de enero de 1 994 en defensa de la terrible miseria y violencia padecida por los pueblos originarios de la región, no olvidados únicamente en su maltrato por los gobiernos centrales.
         El líder de este levantamiento, aún vigente y atacado, es el Subcomandante Marcos, llamándose así porque alega delegar el mando superior al fantasma de Emiliano Zapata, héroe de la Revolución Mexicana de principios del S XX. El movimiento tomaría entonces por nombre el de Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
         Luego de las primeras y agresivas embestidas del gobierno mexicano en los inicios de este grito en la jungla, por una habilidad en el uso de la palabra del líder zapatista, éste consiguió rápidamente el apoyo moral y decidido de gran parte del espectro intelectual mundial. Un personaje muy interesante y carismático juega su pellejo por el sufrimiento anónimo de miles de desgraciados y, tal vez por ello, decide ocultar su rostro tras un pasamontañas que sólo deja ver unos ojos que no están dormidos.
         La lucha se daría con elementos de la vieja revolución si se lo ve a este nuevo hombre en desafío montado a caballo con las municiones trazando diagonales en su pecho y en su espalda. Porque también una pluma y su arte de lanzar la verdad conducida por palabras acertadas, hallarían el respaldo y la solidaridad de los tantos que, hartos del Sistema actual, sintieron respirar aires frescos en una historia global demasiado perversa. La Selva de Lacandona se proyectó así en muchas otras ciudades que asisten con distancia, pero con cercana admiración, estos sucesos.
         Como creo haber señalado en un principio, mi idea era la de poder conversar con el pensamiento del Subcomandante Marcos. Pero como resultó una tarea muy difícil la de llegar hasta su campamento y, tras varios meses de gestiones a través de algunos artistas adheridos a la causa, acordamos que yo le haría llegar una seria de preguntas a través de su emisario, Don Durito de Lacandona, un amable escarabajo que luego sería responsable también de transportar el intercambio de palabras.
         Encontrándome en la Ciudad de México resultaba algo desventajoso para ese atareado servidor del EZLN recorrer una distancia tan grande desde la Selva Lacandona hasta la Plaza Garibaldi, para lo cual me pidió que me trasladara a Oaxaca, límite norte por aquellos días de un túnel subterráneo que con paciencia va construyendo este pequeño pero inmensamente noble escarabajo. ¿Habrá llegado hasta el corazón del Imperio hoy en día?
A él debo agradecerle haber podido confeccionar el presente trabajo que hoy intento desprender del olvido habiendo transcurridos ocho años desde ese mágico encuentro de 2 002. La metodología empleada fue la de transmitirle mis inquietudes, las que él comunicaría para luego también aprenderse de memoria las respuestas del Sup. No podía haber nada por escrito por si en su andar resultaba interceptado por tropas leales al gobierno. Por aquellos días prestaban servicios al poder central unas hormigas negras y mal intencionadas que, en una recordada ocasión, ya habían batallado con este noble compañero cuando por ello ganó su nombre de guerra de Durito entre los combatientes.
Siempre me ha perecido sospechoso que algunas ideas pudieron haber sido algo manipuladas por el genio de este escarabajo. Bien pudo haber embellecido o acomodado algún concepto, y todo tal vez por no haber podido retenerlo claramente tras largos kilómetros de marcha. Porque tropezando con un sinnúmero de accidentes por los tantos días de andar que separan la Selva Lacandona y la plaza del pueblo de Oaxaca donde me encontraba, este ser pudo haber meditado una estrategia propagandística algo pulida pero con buenas intenciones.
Zagreb, 2010
 Avgvstinvs Eliyahu 


De lo que respondió Don Durito de Lacandona

AE: ¿Cómo definiríamos la esencia del EZLN?
Don Durito: “Nosotros, los que en el pasado vemos una lección y no un estorbo, los que volteamos al ayer para aprender y no para arrepentirnos. Nosotros, los que miramos el futuro como algo que se construye en el presente, los que aspiramos a un mañana con todos. Nosotros, los que balanceamos el miedo con la vergüenza, la prudencia con valor, y la indiferencia con memoria. Nosotros, los seres humanos que existimos, es decir, que desafiamos al poder”.

AE: Don Durito, ¿cómo se preparan para enfrentar una posible ofensiva del ejército regular contra los campamentos en la selva?
Don Durito: “En los ejércitos de antes, el militar aprovechaba el tiempo para limpiar su arma y rehacerse de parque. En este caso, como nuestras armas son las palabras, tenemos que estar pendientes de nuestro arsenal a cada momento”. “Uno se preocupa del paso que está dando y no planea los pasos subsiguientes, uno se conforma que está caminando, después... después... puede no haber después”.

AE: ¿Cómo se hace para defenderse ante el poder mediático en manos del enemigo acusándolos de fines ocultos y poco sinceros?
Don Durito: “No podemos darnos el lujo de mentir. Viviendo en el delgado filo de la guerra uno se vuelve espontáneo y hemos descubierto que la mentira requiere un mínimo de planeación”. “El gran poder mundial no ha encontrado aún el arma para destruir los sueños. Mientras no la encuentren, seguiremos soñando, es decir, seguiremos triunfando”.

AE: Si se evaluara el tiempo transcurrido, ¿podría arrojarse alguna esperanza que permita consolidar el sueño primero del alzamiento?
Don Durito: “La Realidad nunca ha sido fácil, pero vale la pena llegar a ella. El viaje a la Realidad es una travesía al dolor, pero también a la esperanza”. “Somos seres humanos haciendo lo que debe hacerse en la realidad, es decir, soñando”.

AE: ¿Qué mensaje hacen flamear como bandera?
Don Durito: “El lugar del conocimiento, la palabra y la verdad está en el corazón”. “Qué viva siempre la palabra que nos calla. Que siempre viva el silencio que nos habla”.

        
NOTA: Todas las veces que interviene Don Durito es con frases del Subcomandante Marcos


Don Durito de Lacandona
Al Subcomandante Marcos

Algunas noches de insurgente y húmedo insomnio
me he preguntado qué habrá sido, sin ayudar, de su suerte;
algunos amaneceres aún padezco ese punzante desgano
de no tener la lealtad ni la lucidez de su escudero.

Desde Lacandona surge conocido como Don Durito
pero es ternura que camina como palabra libertaria,
es verbo andariego de la solidaridad que sólo puede
encarnar un servidor convencido de ser un noble caballero.

Son clarividentes las palabras que surgen conmovidas
por ese dolor que cuando ajeno se siente aún más propio;
hay un ejército de almas hermanadas prosiguiendo la rebelión
de quien ennoblece a un insecto y denuncia al hombre traicionero.

Los oscuros ojos chipanecos miran con mayor claridad que yo,
los ennegrecidos rostros de la selva iluminan mi vocación;
porque soy güerito y vivo lejos sería difícil explicarles mi hermandad,
ojalá me sientan como un buen cuate y, por poeta, un compañero.

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